EL PATIO

16 Sep


 

 

Hoy bajé al patio.

Fui buscando ecos de una infancia perdida, en el fondo de mi sesera.

Tiempos, en cualquier caso, tampoco tan pretéritos.

 

…Gritos, jugar al balón, la peonza, una drea, las eternas y gratuitas chapas,

el pilla pilla, las peleas, muchos niños, muchas niñas, el juego de la lima,

la comba para ellas, los niños siempre con guerras,

y cuando la lluvia convencía a la arena,

una forma rectangular en el suelo, y todos juntos a jugar a la rayuela.

 

He buscado viejos cuentos. La cajita con recuerdos.

Pero ningún juguete como mi ventana:

Pantalla del mundo en las tardes de tormenta.

Y en la cajita, he descubierto algún libro de Dickens,

de Julio Verne, y mil pequeños sueños.

 

Ahora no hay niños en el patio. Sólo un solar y un letrero.

Se acabaron todos los sueños,

todas las tardes para niñas y niños, su pedacito de reino.

 

Esa es la letra pequeña del lustroso y gran letrero:

Próxima construcción de lujosos, (minúsculos y carísimos) apartamentos.

 

Y miré con anhelo la infancia.

Caminé lejos de aquello, y abrí mucho los ojos

(esos que todos tenemos… sí, que todos, aún tenemos,

que se gastan de mal-mirar, y se recargan con los sueños)

 

Y busqué a los niños, para aprender:

nuevos patios, nuevos juegos, nuevos sueños.

Ya no se ensucian como lo hacíamos antes.

Ya nadie les deja hacerlo:

(quietud, limpieza, para que parezcan siempre buenos)

Van con un ojo en la espalda,

la inseguridad en los tiempos modernos.

 

Aglutinados en columpios municipales,

vigilados por generaciones de miseria y miedo.

Ya no hay chapas, ni peonzas,

ni siquiera una lluvia cómplice (si ya ni llueve), que ayude a pintar rayuelas,

en la arena condescendiente… en el mejor de los tableros.

 

No hay ventanas chillonas “¡a comer!”

Ya no hay madres, si no abuelas cansadas

y abuelos deshechos y siempre enfermos.

 

Pero yo estoy seguro,

que los niños siguen soñando,

y que siguen inventando reinos,

allá donde les dejan hacerlo.

Pero ya no sueñan los mismos sueños.

 

Compiten. Ganar. Tú el segundo, Yo, El primero.

¿Jugamos al econdite?   No, tengo una colección de actionman,

así que, pasando de columpiarnos,

que arriba tengo la play, y ese, ¡sí que es un gran juego!

 

¿Sabes? Yo soy el niño más guay,

Porque aunque no les vea mucho,

mis papás ganan buen dinero.

 

¿Dónde están aquellos niños?

Que jugaban con la tierra, con un palo o una mísera piedra,

Igualados por la lluvia y por el barro,

Ayudados por un cielo al que han dejado sin trabajo.

 

Entonces, ninguno sabíamos,

que lo importante era ser el primero.

Y no ver mucho a los padres,

aunque trajeran tantos juguetes  como diera su dinero.

 

En el patio no había precios.

En el patio no había silencios.

En el patio, había peleas.

Pero siempre lleno de niños, haciendo de niños.

Lleno de niñas, que no por su ropa eran bellas,

(en aquel reino, dos grandes ojos que iluminaban el mundo desde el barro,

ya les hacían ser princesas)

En el patio había juegos, que nadie podía comprar.

Estaba lleno como la luna, de niñas y niños llenos,

llenos de barro, de tierra mojada

Y por supuesto, llenos de sueños.

 

 

 

Que fácil es borrar la memoria,

A base de edificios repletos de apartamentos

A base de construcciones,

Donde cabe mucha gente con miedo.

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