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LA REALIDAD Y LA UTOPIA

21 Nov

  Amado Storni, Madrid

 

 SALIÓ corriendola Utopía huyendo dela Realidad. Sus pasos parecían firmes y seguros pero su huída era una huída desesperada y sin control. A cada paso que dabala Utopíala Realidad daba dos más.

   En su afán de no ser alcanzadala Utopíabuscó ayuda. Fue así como se encontró con un banquero pero éste, preocupado por la bolsa y las divisas, interesado de interés y capital, ni siquiera la escuchó.

   En su atropellado caminarla Utopíase encontró con un clérigo que al principio puso interés en escucharla. Parecían hablar el mismo idioma aunque a veces no se entendían. Y es que la vida espiritual de la que hablaba el sacerdote no era la misma que la dela Utopía. Suvida era una vida que después de la vida se construía con los cimientos de una fe en la que ni el mismo clérigo creía.

  La Utopíasiguió huyendo y fue entonces cuando se encontró con un político al quela Utopíareconoció enseguida. Ambos, en un tiempo pasado no muy lejano, habían caminado juntos y cogidos de la mano. Pero terminada la campaña electoral y cuando aquél consiguió el status que buscaba,la Utopíavolvió a quedarse sola. Y el político, creíble y diplomático, le dio la espalda.

  La Utopíatambién se encontró con un hombre. Un hombre que fue adolescente. Un adolescente que fue niño. Y ese hombre al quela Utopíailusionó de niño y también de adolescente, ni siquiera la saludó porque no la conocía.         

   Al tiempo de ser alcanzada porla Realidadla Utopía se encontró con un poeta, atropellado de versos e indómito de sueños incurables. El poeta parecía distante, pero cuandola Utopíase detuvo a hablar con él éste la escuchó. Ambos se entendieron y se saludaron porque ambos se reconocían. Y viola Utopíaque con el poeta se sentía segura. Al oir llegar ala Realidadla Utopía se escondió.La Realidadse detuvo ante el poeta y le preguntó si había visto pasar ala Utopía. Peroni el poeta entendía ala Realidadnila Realidadse entendía con el poeta porque a lo quela Realidadllamaba Utopía era la realidad del poeta. Y cansada de ese mal entendimientola Realidadse tuvo que marchar. Fue entonces cuandola Utopíase metió en el cuerpo del poeta porque sintió que ese era su verdadero hogar.

   Es por eso que los poetas saben tanto de sueños y los sueños se llevan tan bien con los poetas.  

 

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