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CON ENTUSIASMO

2 Feb

Carlos S. Olmo Bau
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Y nos toca
como casi siempre
engañarnos
para librarnos
de la sensación
de formar parte,
no ya de una generación perdida,
sino de la larga lista
de las perdedoras de la historia.

Confiar,
sin optimismo,
en que alguien pasará el cepillo a contrapelo
sobre su pasado
y nos rescatará
aunque sólo sea
por que pergueñamos versos
ensayando revoluciones
siempre pendientes,
siempre permanentes
y siempre inacabables…

… con entusiasmo.

15M

18 Dic

Carlos S. Olmo Bau
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Me levanté tarde
ese día
por que después de tanto sufrimiento
me había convencido de que
la revolución
era sólo
un número de lotería.

Me levanté tarde
pero llegué a tiempo
de rejuvenecer
de veinte en veinte años
– que como dice el tango no son nada –
hasta los pañales de la libertad,
la fraternidad
y la igualdad;
hasta llorar como recién nacido,
pero de emoción,
en mitad de una plaza.

4 POEMAS CARCELARIOS (de un insumiso en prisión)

28 Ago

Carlos S. Olmo Bau Vilafranca del Penedés, Barcelona  1970

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CÁRCEL 1

Me afeito

con el agua helada

y esta crema que

            no hay manera

            de restregarse…

 

Me ducho

con asco,

sin saber dónde

poner los pies,

            mirando de reojo

            a todos los rincones,

            escuchando entre

            el hilillo de agua

            intentando adivinar

            cualquier pisada…

 

Rápido.

Frío.

Antes del recuento

para robarle unos minutos

a la rutina

y burlarme

            -a costa del sueño-

del horario impuesto.

CÁRCEL 2.

 

Decido, por fin, masturbarme.

Pero no me atrevo a pensar en ti.

Y no sé que temo más

si el recuerdo

o el deseo.

CÁRCEL 3

Orino

en el preservativo

y entro

en el extraño círculo

económico

de las solidaridades

entendidas como

contraprestaciones,

deudas,

valores…

 

            … a un paso de la compraventa…

            … a mil años luz del trueque…

CÁRCEL 4

La sangre

            a borbotones

de la ceja,

la nariz,

la oreja

            -¿está aún ahí?-

la boca,…

Y uno no recuerda la saliva,

ni haber gritado,…

Lo supone

            y lo desea…

Los pantalones manchados

de pis y sangre…

Salpicando el suelo a gotazos

                                               enormes…

La sangre

            junto a la pared

            donde la espalda y los riñones buscan

            imposible protección.

La cabeza entre los brazos

y las rodillas encogidas.

Y uno no recuerda haber llorado

entre la sangre…

Lo supone

            y lo desea…

Llorar…

Llorar es lo que nos queda.

Llorar.

Llorar.

Llorar es lo que me diferencia de ellos.

 

Mayo

22 Jul

Carlos S. OLMO Bau Vilafranca del Penedés, Barcelona  1970

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MAYO

Se han desencuadernado
vivencias y experiencias;
miedos y deseos;
ideas y prejuicios;
actitudes,
estares;
formas de hablar y de callar;
maneras de estar de pié,
de mirar,
de hacer;…
que,
como rocío o lluvia desplomándose al alba,
han inundado telas,
cartones,
papeles,…
a frases sueltas,
como gotas indignadas,
cansadas,
hambrientas,
feroces,
alegres,
dispersas,
diferentes,…
… jirones de inquietudes avasalladas por preguntas para cuya respuesta no hay prisa ni palabra.

Tenemos todo el tiempo.

Y no somos nadie.

Vientos del pueblo – Miguel Hernández

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.
Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantán
y al mismo tiempo castigan
con su clamarosa zarpa.

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.

Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airoso como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,

leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habeís de dejar
rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra:
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretado los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.