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Deformes de uniformes

27 Feb

José García García

 

Deformes de uniforme

 

Bajo un sol de justicia tomamos la calle.

 

 

Deformes de uniforme con esvástica

 

nos esperan impacientes con dientes apretados.

 

 

Caminamos sin miedo y nuestra única arma

 

es un ramo de flores en la mano.

 

 

El odio en su mirada y su irónica sonrisa

 

delata su desprecio.

 

 

Los más bravos con cicatrices en la espalda

 

comienzan a increparlos.

 

 

 

La escusa está servida

 

mala hostia y dentelladas

 

ni los adolescentes están a salvo.

 

 

En un hospital de urgencias palidece la democracia

 

y la libertad languidece en un furgón de nazi-onales.

BAJO UN SOL DE JUSTICIA

19 Oct

 

Jose Garcia Garcia Villaverde, Madrid 1971

 
Bajo un sol de justicia camino indignado.

No está seca mi boca si al final hay consenso.

No hay dolor de cabeza si las nubes son blancas.

No me escuecen los hombros si levanto pilares.

No me arde la espalda si hay reparto de peso.

En mis pies no hay cansancio si pisamos con fuerza.

Mis tobillos responden si juntamos las manos.

Ya no cierro los ojos si el horizonte es un sueño.

Bajo un sol de justicia

Tengo sed de esperanza.

CLASES DE PERROS

2 Oct

 

Jose Garcia Garcia Villaverde, Madrid 1971

 

Perroflauta

                                  I

 

Que envidia de los perros vagabundos.

Revolcarse en el lodo

sin miedo a manchar sus vestidos,

copular en la calle,

saciar su sed en charcos,

cagar sin pantalones,

sin pudor orinar en las esquinas,

protestar en voz alta sin atarse la lengua.

Cuando terminan siguen a lo suyo

e ignoran tu ojo crítico,

y si se les increpa,

no entienden de palabras afiladas

y no conocen los insultos.

Caminan por el mundo

sin conocer los muros de hormigón,

a propiedad privada, países, ni fronteras.

 

A veces pasan hambre,

a veces pasan sed,

pasan calor o pasan frío,

aguantan las tormentas con valor,

pues saben que es el precio

de andar en libertad por los caminos.

 

II

 

Que envidia de los perros que tienen pedigrí .

Descienden de un linaje antiguo

y ahora se les quiere,

y nadie se pregunta

el como se otorgaron sus derechos.

Viven del que trabaja sin vergüenza,

holgazanean como príncipes

y duermen cuanto quieren como reyes.

Sirvientes y vasallos ríen sus gracias

y atienden sus deseos.

Solo les falta hablar para decirte,

dame mucho pan y llámame tonto.

LA CONSTITUCIÓN NO SE VENDE SI EL PUEBLO NO QUIERE

1 Sep

Jose Garcia Garcia Villaverde, Madrid 1971


En una cumbre sin árboles donde habita un gusano

campea a sus anchas la fuerza política.

Sacrifican un texto sagrado

que firmó el pueblo con la intención de ser libre

ante un dios que se nutre del sudor de los hombres.

Se permite jurar en vano a los hombres para activar el comercio.

Es punible crear certidumbre mientras las chavolas aumentan.

Es necesario comprar a los líderes que no temen cruzar el mar muerto.

Hay que alzar una torre muy alta aunque su base sea el óxido.

Es lícito hacer malabares en el trapecio mientras el domador a escondidas

chasquea su látigo.

Es inútil llenar el botijo de agua cuando se coloca el último bloque de

piedra.

Hay que palpar lo intocable para que el paria no maldiga su suerte.

Es moral enviar a la tropa para equilibrar la balanza de un bárbaro.

Hay que agasajar con buen vino y mejores viandas al usurero que provoca

la crisis.

No hay que olvidar al poeta que canta hay que enmudecer sus cuerdas

vocales.

La constitución no se vende si el pueblo no quiere.

Enrojecen mis glóbulos blancos y abandonan la calma.

Mi repulsa es el croar de una rana traducido en insomnio.

El zumbar de un mosquito que desquicia los nervios.

El rugir de una bestia que no se arrodilla por un trozo de carne.

La marsellesa que interrumpe la producción de una fábrica.

Las manos en alto del pueblo que detienen blindados.

El estallido de una lata de coca cola caduca en un centro de ocio.

El crepitar de las llamas en un pozo de crudo que impide el tráfico aéreo.

El lamento de un príncipe que perdió su castillo por cobrar comisiones.

La voz del pueblo es un báculo que al levantarse retira las aguas.

ESPERANZA

26 Jul

José García García. Villaverde, Madrid 1971

http://todalaputavida.blogspot.com/

 

Dicen que no hay esperanza

pero se que es mentira.

Mis pupilas se encienden

cuando se abren mis párpados

y en mis ojos hay luz.

En mis tímpanos suenan las palabras

en la soledad del silencio.

La mudez de mis labios dura

lo que tardan mis cuerdas

en articular los sonidos.

Si tengo sed bebo agua

y la oscuridad se disuelve.

Al acariciar la piel del cristal

se despiertan las yemas de mis dedos.

Bajo mis pies hay tierra fértil

hay aromas de esencias en el aire.