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Paseo nocturno

22 Oct

Nazim Hikmet(1901-1963)(Turquia)

 

 

Saliste de la cárcel
y en seguida
dejaste embarazada a tu mujer;
la tomas por el brazo
y a la noche pasean por el barrio.
El vientre de la dama casi le llega hasta la nariz
Ella lleva con gracia esa carga sagrada.
Tú te sientes altivo y orgulloso.
Hace fresco
Ese frescor que tienen los bebés
cuando las manos se les hielan
Quisieras apretarlas en las tuyas
para darles calor.
Por la puerta de la carnicería
rondan todos los gatos de este barrio
y la mujer rizada, la del segundo piso
sus tetas ha instalado
en la ventana, sobre el antepecho
y contempla la noche.
El cielo está muy limpio, iluminado apenas
y en el medio se ve la estrella del pastor
que centellea como un vaso de agua.
El veranito de San Juan este año
se ha prolongado mucho
Si las moras se vuelven amarillas
verdes aún se muestran las higueras.
El tipógrafo Rafik
con la hija de Yorguí, del lechero,
vagabundea en el crepúsculo
sus dedos se entrelazan.
En su almacén las lámparas enciende Karabef
El ciudadano armenio no ha perdonado nunca
que su padre haya sido degollado
en la montaña kurda
Mas te quiere
porque sabe que tú tampoco perdonaste
a quienes han marcado con esa mancha negra
la frente de tu pueblo.
el pueblo turco.
Los tísicos del barrio
los que están amarrados a su lecho
miran tras de los vidrios
El hijo sin trabajo de Hurí la lavandera
la tristeza colgando de los hombros
va al café
La radio de Estambul difunde las noticias del último
momento
de un país muy lejano de allá de Asia lejana.
Los de Cara-amarilla-cual-la-luna
están peleando contra un dragón blanco
Hasta allí han enviado a gentes de tu pueblo.
Son cuatro mil quinientos ejemplares
de Memet.
Destinados
a asesinar a sus hermanos
Enrojece tu rostro
de vergüenza y de cólera.
Una tristeza
una tristeza que no es nada abstracta
una tristeza que te pertenece
una tristeza atada por los pies y las manos
como si a tu mujer atropellaran
arrojándola al suelo
y haciéndole perder a su bebé
0 bien cual si estuvieras todavía en la cárcel
y entonces, con gendarmes de origen campesino
a campesinos presos hicieran apalear.
La noche ha caído repentinamente.
El paseo nocturno ha terminado.
Un coche policial aparece en la esquina de tu calle
Y tu mujer susurra:
-¿No será por nosotros?