El grito

4 Nov

Virginia Tellez

 

 

El dolor quedó secuestrado,

echando raíces hacia dentro,

hundiéndose en mares de sombras,

que resucitaban en los sueños.

El dolor se quedó sin palabras,

multiplicándose en los espejos,

agitándose de sal y agua

–          Punzadas calientes del invierno –

 

El dolor era ventana al mundo,

y al mundo le dolía verlo,

miraban para otro lado,

y no encontraban  consuelo.

 

Y es que, el dolor era hombre

agonizante y descontento,

esquivando siempre a la muerte

que le anidaba en el pecho.

 

31/11/2011

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