Oda a todo hombre y mujer que lucha

8 Ago


 Daniel José Ubillús Núñez, Peru 1987


A todo hombre y mujer que lucha, me tomo la ligereza de decirle:

Que la política no te envuelva en sus tenaces garras,

Esquiva su veneno de izquierda o derecha;

tú vales más que dos conceptos antagónicos.

¡Ten cuidado! Sus tentáculos son largos,

te esperan pacientes en sus refugios camuflados,

como espera la víbora a su presa,

y una vez que te atrapan, no te sueltan;

te envuelven en su cuerpo viscoso, azul o rojo,

y no te dejan ir sino hasta oír

el sonoro crujido de tus huesos rotos.

No cambies tus ideas por un escaño,

no te arrodilles ante su discurso;

Levántate y mírale a los ojos, ríete de ella,

Deslízate entre sus agujeros,

y sigue luchando; pancarta y grito,

Y sigue andando; esperanza y mito.

A todo hombre y mujer que lucha, me tomo la ligereza de decirle:

Haz de tu voz tu arma más peligrosa y de la paz tu más fiel escudo.

Algunos de tus hermanos del pasado claudicaron;

respiraron del odio, empuñaron el rifle y se equivocaron.

Nunca apagues el fuego de tu lucha,

Pero no te confundas, no te entregues a la embriaguez de la ira.

Come del pan infinito del conocimiento,

Bebe del agua pura del entendimiento.

Haz de tu lucha un fiel reflejo humano;

Grítale al universo que la paz ha dejado de ser inquilina fugaz,

que se ha convertido en tu eterna compañera, allá adonde tú vas.

y sigue luchando; pancarta y grito,

Y sigue andando; esperanza y mito.

A todo hombre y mujer que lucha, me tomo la ligereza de decirle:

Que tu bandera sea el mundo entero.

Que tu religión sea ayudar a los demás.

No dejes que te mientan; el mundo y tú son uno.

No odies al que te señala, al que te juzga y no te comprende;

Ayúdale, necesita de tu abrigo;

Recógele en tus alas, protégele de la ignorancia.

Quizás, sea un enfermo más del beneficio,

O tal vez, un soldado de la incomprensión,

Mas nunca olvides, que es humano como tú,

que también luchas por él, que es parte de tu inspiración.

Invítale a tus conciertos de protesta,

Llévale a tu casa, aliméntalo de conocimiento.

Y juntos aprenderán a reír como el viento,

a cantar como el viento; alegres, acariciando hojas;

pletóricos, silbando al amanecer.

Y a seguir luchando; pancarta y grito,

Y a seguir andando; esperanza y mito.

Yo, el que escribe, sueño como tú.

Soy el que como tú entiende, se indigna y reclama.

Tu compañero incondicional, tu hermano terrenal

El que como tú pretende, pintar el alba del nuevo día.

El que anhela cantar las canciones dormidas;

Recitar los poemas huérfanos de guaridas.

Pasito a paso, acercarse a la verdad

Piedra a piedra, construir un mundo de libertad

Y juntos, seguir luchando; pancarta y grito

Y justos, seguir andando; esperanza y mito.

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