Virginia Tellez, Arroyo coche, Málaga
Habito en otro tiempo,
un tiempo donde las cifras juegan en un trapecio
sin redes, y caen al vacío.
Navego en este tiempo sin tiempo,
por un mundo de sombras,
anhelando una flor, un suspiro, un hálito de vida
que alumbre el camino.
Afuera las voces que gritan,
las voces confusas,
que asfixian y amordazan
en su vorágine de palabras y productos.
Afuera los mercados, mercaderes y sicarios
dentro del monstruo que vomita
acciones de banca y políticos.
Y surco mares de esperanza,
sosteniéndome en otras manos
que se buscan a tientas,
que se rozan, que se anudan,
que vuelan como palomas,
- visibles e invisibles -
se avecinan, se acercan entre las tinieblas,
y ciegan el rostro de la mueca de oro,
trinchera de poder del hombre,
deshabitado de sí mismo.
9/10/2011



