Benito GALLARDO Martín, Los Corrales, Sevilla, 1954
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XXX
Sobre el silencio como meditación y recogimiento,
y no como aliado de la corrupción y el crimen .
(para Ana Herrera Barba; mujer de gran sensibilidad y cultura,
con quien me une esa búsqueda o lucha con las palabras que abren ventanas para mirar el mundo, revelando bellezas y defendiendo todo lo que consideramos digno de ser defendido)
Yo detesto el silencio que se olvida del grito
y que nos va engordando indiferentes,
el silencio cobarde
y el silencio lacayo
que respirando vamos en silencio.
Ese amargo silencio que nos pudre la encía
y nos da un parecido terrible a los muertos;
el silencio mezquino que el poder nos impone
como un burka de hierro ocultando una herida,
nuestra herida más honda,
nuestra piel, nuestra esencia,
nuestra voz desgajada y
también nuestro llanto…
Yo abrazo otro silencio
que respeta la vida,
me recojo en su espacio
de noche seductora, y desde allí
te canto, te elogio o te sentencio…
Yo abrazo otro silencio
que viene a visitarme,
o aquel que, sin pereza,
escojo libremente;
pero ante la injusticia
me indigno y no me callo.
XXVI
DECRETOS PARA QUE OTRO MUNDO SEA POSIBLE
Al estercolero:
todas las armas al estercolero.
Hagamos un inmenso estercolero de armas
para que demos basto enterrando a los muertos.
Para los barrenderos:
Galones y medallas para los barrenderos,
auxiliares de clínicas, doctores,
electricistas, músicos, bomberos…;
para los militares… escobas de palma,
estropajo, lejía y mono azul.
Para los panaderos:
homenaje y estatuas para los panaderos,
mineros, pescadores, camareros, carpinteros,
pilotos, guardabosques…
Homenaje y estatuas para sepultureros,
herreros, zapateros, albañiles, pastores…
Homenaje y estatuas para los insumisos,
los que arriesgan su vida navegando en pateras,
para el perro sin amo
y el caballo sin bridas.
Para los esquiroles y gente sin escrúpulos (…)
deshonor y vergüenza por un tubo .
Homenaje y estatuas para los labradores
que se ganan la vida cultivando la tierra.
Homenaje y estatuas para la coherencia,
la voluntad y el libre pensamiento.
Para sus majestades… coronas de sudor,
coronas de sudor para su santidad,
señorías, ilustrísimas, eminencias,
_que inculcáis al humilde sumisión y paciencia_,
una silla de anea donde esperar sentados
que amaine el temporal y que cuajen los trigos
con abundante oferta de salud y trabajo,
ladrillo, andamios , siega,
cincel, barro de arcilla,
mañanas de aceitunas
con gotas de rocío.
(de mi libro inédito
“Porque no te mereces el olvido”)