Oda a la pacificación
27 febMario Benedetti
No sé hasta dónde irán los pacificadores con su ruido metálico de paz
pero hay ciertos corredores de seguros que ya colocan pólizas contra la pacificación
y hay quienes reclaman la pena del garrote para los que noquieren ser pacificados
cuando los pacificadores apuntan por supuesto tiran a pacificar y a veces hasta pacifican dos pájaros de un tiro
es claro que siempre hay algún necio que se niega a ser pacificado por la espalda
o algún estúpido que se resiste a la pacificación a fuego lento en realidad somos un país tan peculiar
que quien pacifique a los pacificadores un buen pacificador será.
Deformes de uniformes
27 febJosé García García
Deformes de uniforme
Bajo un sol de justicia tomamos la calle.
Deformes de uniforme con esvástica
nos esperan impacientes con dientes apretados.
Caminamos sin miedo y nuestra única arma
es un ramo de flores en la mano.
El odio en su mirada y su irónica sonrisa
delata su desprecio.
Los más bravos con cicatrices en la espalda
comienzan a increparlos.
La escusa está servida
mala hostia y dentelladas
ni los adolescentes están a salvo.
En un hospital de urgencias palidece la democracia
y la libertad languidece en un furgón de nazi-onales.
Por un mundo más global.
27 febLola Pérez
El movimiento social,
no somos algo extático,
que somos puro fluido,
que en las venas está escrito
la grandeza del querer,
la nobleza del sentir
que somos un mismo ser,
es bien sabido que llega
a grandiosos corazones,
que no importa si no llega
a esos pocos mamónes
chupatitas, yo diría,
-que no son tantos, no lo son-
y sin embargo nos pueden
al menos ellos lo creen.
Cambiemos el pensamiento
y hagamos que no lo crean,
somos tantos, que mandando
nuestra energía mas pura,
la sangre de nuestras venas
moverán hasta los canales,
de este mundo tan complejo
que un día se enmudeció,
que consintió que los grandes
nos comieran el espacio.
Con la fuerza del amor,
-porque las crisis enseñan-
a recuperar aquello
que un día se esfumó,
comprensión entre hermanos,
repartir en proporción,
no hagamos como hacen ellos
-para mí, todo lo mejor-
seremos más pobres en el dinero
y más ricos, mucho más en el amor.
En este mundo tangible
en el que tan solo cuenta
lo banal, lo material,
hagamos caso al alma
que nos enseña a gozar
buscando lo intangible,
sin poder cuantificar
nos llena los corazones
de nobleza y lealtad.
Que no cese, que no pare
el movimiento social.
Que traspase las fronteras
con la igualdad y la fuerza
que nos dio el despertar.
Las puertas del mundo
27 febI
Un poema
es sólo una maneta.
II
Un beso puede tener candado.
Un beso puede saber a madera.
Un beso puede ser un portazo.
Pero no pueden ser labios
las puertas.
III
Los duplicados de llaves bajo fresa y mordaza
estropean el bombín de la cerradura.
Usa una lengua original
para abrir mis comisuras.
IV
Las bisagras que nunca giran
sobre sí mismas
se oxidan.
V
Para caer en su mundo
han instalado mil puertas
abiertas.
Sólo se puede salir
saltando por la ventana
cerrada.
VOZ DE TIZA
http://vozdetiza.wordpress.com/
DE ALAMBRE
15 febMané Galisteo, Málaga
La vi.
Oxidada en el tiempo, en la tierra humedecida
por mil noches de lluvia,
ví de alambre frío y devastador
la oscuridad royendo las muñecas de los hombres más valientes.
Hace 60 años 5000 balas cobardes
arrinconaron sus músculos victoriosos. Músculos,
corazones, puños altivos
que cayeron reos del odio, la soberbia y la envidia.
Españoles valientes
os vi tras 60 años de fosa.
Vi vuestros huesos tumbados en el barro,
vuestras manos amarradas con alambres.
Pude ver vuestro dolor por la libertad
que en ese mismísimo instante y no antes, se perdía.
Vi vuestro orgullo guerrero.
Vi y amé vuestra digna fuerza,
vuestra magna sangre,
vuestra magna sangre…
Nuestra sangre.
El camino al pueblo oculto…
15 febJavier Flores Letelier
Los hambrientos han dejado el silencio
y nos han hablado
acerca de nuestro creador,
Ven a ver esta noche quién está llamando
desde fuera de los dominios,
no son tus peores miedos
en la voz del padre de los sueños,
es el ruido metálico de las aves nocturnas
haciendo la revolución…
Toma mi mano, no me mires a los ojos si no quieres,
recuerda que soy un hombre enfermo con los días contados…
Toma mi mano, he venido a sentir el calor de tus lágrimas
prende una llama que enfrente el reflejo de tus pupilas en la oscuridad,
y mírame arder.
Piensa que estaré bajo el mar, en cualquier lugar
donde mi rostro ya no tenga valor.
Decidirás continuar buscando tus raíces…
He construido mi propia miseria
creo que me revela una luz que brilla en el cielo,
pero aun así no puedo dejar de escuchar el grito desesperado
que lanzan los fieles cuando encuentran los milagros
en el castigo de las figuras envueltas en llamas en cada sueño nocturno
y en cada despertar entre lágrimas;
la lealtad entre los esclavos,
la lealtad entre los esclavos; recuerda el amarillo de la piel,
la serenidad después de que las heridas paraban de sangrar…
La solidez natural de la carne de las manos
será para los que cumplen el deber de enterrar con su propia fuerza
a un amigo que fue su padre,
la enfermedad y el destello sobre el granito
que cubre los huesos, la carne y las piedras
en donde se alimentan los cauces de los ríos
hasta las cuencas cercanas al centro de la Tierra
en donde crece el pulso de los corazones que estallarán
justo después de haber procreado,
el perdón y la rebelión ante los secretos que forjaron
la forma de caminar,
la sonrisa de quienes te pueden traicionar y robar la vida
el amarillo de los ojos enfermos, de la ternura y de la piedad;
honra a tu madre, la fatiga de recordar tu nombre
hasta la adultez de los cuervos que desprenden la carne de tu espalda.
Necesitamos un nombre para permanecer en silencio frente al fuego
No puedo seguir creyendo más,
no quiero creer en el trueno al que mis abuelos temían,
los espíritus ya están en el círculo esperando por la noche,
mi corazón se agita con las luces de los montes,
con tu cuerpo desnudo en la ventana…
debo saberlo, dormir con el mismo miedo de siempre,
para la serenidad de tus manos,
despertar en las mañanas dentro de mí, para el alma que desaparece,
para nuestros nombres en el eco de los templos de roca junto al mar
en los que los murciélagos conciben sus mundos frágiles y secretos.
El sudor bendijo las frentes de los refugiados,
entre el sonido grave del viento en las plantas
y la imagen cegadora de las inscripciones lapidarias.
Los ojos cansados de las aves nocturnas,
espiaban el mundo que pasaba ardiendo bajo sus garras,
el fuego tras las visiones de las cruces negras en la oscuridad,
el fuego levantado por los cachorros,
dormidos con el polvo en sus narices
respirando el dolor y la miseria en la carne desgarrada
de los compañeros.
La esencia cálida del carbón en el viento
tocó la frente del condenado antes del sonido de los disparos,
su muerte dispuesta ante los ojos de aves extrañas,
rasgando en la madera pálida
de las habitaciones abandonadas donde el retrato del dictador enmudece
y envenena la sangre de los que aún pueden correr por sus vidas.
La sangre llenó la visión de la luz debajo de cada roca,
las alas imaginarias de los terrenos desbastados,
el ruedo del alma de las máquinas
impregnadas con el olor de los alimentos descompuestos
que las criaturas perseguidoras del sol de la frontera
cargan como el aliento del fuego consumido
en la última piedra de la ciudad.
La aurora del humo en el polvo se carboniza en mi vientre,
y los que han sobrevivido observan sus cicatrices
como a imperios malditos que no desaparecerán,
en un dolor agudo los ríos se derrumban en la madrugada
en los huesos y en la calidez de la carne como puñaladas ciegas…
la memoria es una bestia más grande que cualquier fuego
que se pronuncie para acallar esos ríos,
los demonios de los recuerdos acarician el espejo
y las velas se prenden para recibir las lágrimas de las sombras;
el río y el color de mis venas, el rastro de la sangre seca en el pavimento
después de las peleas de barrio,
después de las luces que el alcohol
roba de los nombres de los territorios desolados
y se encuentra la paz momentánea, el amor eterno,
el amor que nos dejará, el amor que no nos atrevemos a pronunciar…
el río y el color de mis venas,
es lo que puedo ofrecerte para ser el padre de tus hijos,
es lo que puedo sacrificar de las sombras de los animales
en los caminos de tierra, en mis recuerdos como hijos del sol
y hacer volver a nacer la lluvia
apretando tus manos y enfrentándote a los ojos,
confiarte el secreto del viajero rebelado del que todos hablan
como el hijo de la tierra,
o como el mito que los guardianes de las fronteras
enfrentan cada vez que empuñan sus armas,
su final, el final de sus ojos violetas
por el mundo de recuerdos reflejados,
derrotados y soñadores por la pérdida de sangre
en su decisión de enfrentar a la justicia humana
con el color de la sangre que no distingue
las heridas del cuerpo y del alma
dando el poder a sus niños que rogaban al cielo y pedían al mar
salvar la existencia de las sombras de su padre
ante cualquier consecuencia.
Volvería a vivir todo este destierro por cualquiera de ellos;
recuerdo el fuego del cansancio de su voz
cada vez que me alejo de las luces de la ciudad
para buscar la tierra entre la oscuridad de las noches
de aire frío y fuegos fatuos
a la que llegaron los conquistadores perdidos
en las sombras de las trazas de sus manos,
destruyendo todo el nuevo mundo que abrían a su paso,
forzando la voz de mujeres mal heridas
intentando encontrar en los dibujos de sus vestimentas ultrajadas
las voces de sus hombres todavía invocando el alarido del cielo
desde sus corazones cruzados por las mismas armas construidas
para proteger el alma de los hogares de la memoria eterna
de las guerrillas bajo las tormentas…
Lineas vírgenes.(Contra los desahucios)
15 febPilar Gorricho Del Castillo
Hay lineas vírgenes
que jamás deberían
profanarse.
Tendederos como cordones umbilicales
donde se unen las silabas
cimentando palabras
enlatadas en batas del colegio.
O las luces del primer escarceo
machacadas con jabón de lagarto
en la austeridad de lo immortal.
Danzan y retozan
en las lineas desconchadas
del patio, formando un todo
ancestral y diáfano
como un ballet de Tchaikovsky.
Hay lineas de escayola
con vida propia
educadas ,nos dan las buenas noches,
jocosas nos abren de cuajo
las puertas de otro día desparramado.
Se las ama…
tanto como se las aborrece,
arterias donde nos reconocemos
respirando.
Lineas de baldosas
manteniendo soliloquio
a golpe de tacón,
o dialogando
entre la confortable sordera
de las zapatillas de casa.
Hay lineas que conocen
todos y cada uno
de esos negros panes atravesados,
cada lacra ,cada respuesta,
a preguntas que no hacemos.
Impecables encefalogramas
que jamás deberían ser violados.
Hay cuadriculadas osadías
uniformadas
que las atraviesan.
Y
son lineas exclusivas
de la muerte.










